domingo, 31 de julio de 2016

La mentira en la que vivimos

Tal vez ya muchos hayan escrito sobre este tema y probablemente sea algo chiché o esté muy "trillado", sin embargo me parece importante comenzar con esta entrada porque es algo que viene retumbándome dentro de los oídos desde hace bastante tiempo y siento que necesito sacarlo de una vez.

Superconectados

El mundo está cada vez más empeñado en hacernos creer que somos famosos, en hacernos creer que tener más "amigos" nos hará más felices y que por estar conectados unos con otros a diario estamos más cerca. Las personas en su afán de querer estar tan conectados con sus "amigos" ha olvidado una parte esencial de la vida y es ver a los ojos a las personas mientras entablamos una conversación con ellos, comer lo que hay en el plato sin la necesidad de tomarle una foto para que la gente sepa lo delicioso que está o de salir a dar un paseo fuera de la ciudad, sin importar si hay internet o no. Esto se ha vuelto parte de nuestro pan de cada día, es algo de lo cual tristemente no podemos librarnos tan fácilmente.

Si bien es cierto, la tecnología nos ha permitido una serie de cosas muy importantes, como el acceso casi que inmediato a la información, el enterarnos sobre la vida de los que están lejos (familiares, amigos) con sólo abrir la plataforma de Facebook en nuestro celular o mirar Instagram. Personalmente, cuando viví fuera de Colombia por primera vez no existía toda esta tecnología y la única manera de comunicarme con mi familia y amigos era por Skype en las noches cuando los horarios medio nos coincidían o por correo. Era emocionante levantarse y en la mañana encontrar un correo de mi mamá diciéndome que me extrañaba. Eso es algo que ahora la gente percibe como inimaginable e intangible. ¿Cómo sería una vida sin Whastapp? ¿Cómo sería una vida sin Instagram o Facebook?

Se ha perdido el encanto de ver a las personas, sentirlas cerca y abrazarlas, se ha perdido el placer de sostener un un buen libro porque se prefiere tener el PDF en la tablet. Se ha perdido el amor tangible y se ha convertido en emojis y en un "buenos días" que se escribe 2 segundos. ¿Cómo podría ser esto real? ¿Cómo se pueden preferir besos virtuales a besos reales?

En realidad la tecnología nos consume a diario, pasamos más horas mirando la pantalla de nuestros celulares que hablando personalmente con la gente. Es ridículo encontrarse con una persona que no se ve hace años, para estar pegado al celular y superponer una conversación de Whatsapp sobre una conversación real. ¿Cómo podría estar esto bien? ¿Cómo podría ser normal revisar si alguien "nos habló" cada 5 minutos y sentir decepción si no hay un mensaje?

Las Relaciones

Es increíble cómo se han transformado el amor y las amistades últimamente. Exactamente esta es la generación del "TODO YA". Mi generación específicamente, tiene grandes problemas, pero el más grande de estos es la impaciencia y el deseo de tenerlo todo rápido. Esta es la generación que no está acostumbrada al NO como respuesta y no se permite trabajar por lo que desea porque está acostumbrada a que todo se lo entregan hecho o ya casi listo. A esto se le suma la facilidad que da el internet y las redes sociales para obtener lo que se quiere y tristemente eso ha vuelto al general una partida de conformistas.

En las relaciones este fenómeno se ha vuelto increíble (o viral, como le dicen a todo lo que se vuelve una tendencia), pues las personas ya no sienten la necesidad de enamorar sino de convencer.

No soy de esas personas que considera que el amor debe ser como lo era anteriormente, donde una persona debe enamorar a otra con detalles y regalos, recogerla en carro o sencillamente llevarle una serenata a la casa, pero sí pienso que todo se ha vuelto muy orgánico, tan orgánico como copiar y pegar el mismo mensaje a 10 personas a ver cuál sigue el juego (si son las 10, mucho mejor).

¿Cómo puede sentir alguien que eso es real? Pues es sencillo, en realidad. Las redes sociales y las conversaciones a través de plataformas virtuales tienden a hacer que la gente se desinhiba mucho más y pueda decir y expresar muchas cosas que tal vez de frente no será capaz de decir, así que si el sujeto está todo el día en clase o en el trabajo con la persona que le gusta y se siente cohibido de decirle hacerle un cumplido, llega a la casa y puede escribirle "hoy estabas hermosa, me gustó mucho como se te veía esa blusa". Tal vez de ahí nazca una relación ¿quién sabe?

No siendo suficiente, las redes sociales le permiten a las personas entablar "conversaciones" de la nada, agregar nuevos "amigos" y también tiene la particularidad de hacer que la gente olvide muchas veces su principios morales, pues parece que hay gente a la que le gusta meterse en medio de relaciones y empiezan a crear "lazos" amorosos o eróticos sin importar si la persona al otro lado de la pantalla tiene pareja o no. ¿Aún es normal? Ah sí, claro, existe el sexting, pero "eso no es infidelidad porque es sólo por distracción".

A diario nos bombardean imágenes de cómo debemos vernos para estar "bien", ahora está de moda todo el tema "fitness" entonces hoy tanto hombres como mujeres quieren tener el cuerpo "ideal" pero no para ellos mismos sino para"postear" todas sus fotos en redes sociales y para que los admiren y les den me gusta. Hoy en día es difícil saber cuándo la gente hace las cosas por sí mismos pues parece que todo lo hicieran por los demás. La vanidad del Ser Humano es increíble, y honestamente eso también es algo que afecta las relaciones, porque indirectamente es una competencia en tiempo real, es una competencia que obliga a verse de cierta manera para poder gustar a los demás, sino "no se es nadie" y seguramente no se podrá tener una pareja estable o amigos estables porque "es feo" o "no hace ejercicio".

¿A quién se quiere engañar? Cada día es más complicado entablar relaciones reales, encontrar personas que aún quieran vivir en el mundo real y no en ese mundo que nos han obligado a creer que existe pero que es netamente virtual. Cada día es más complicado ser una persona y no un producto que debe verse bien sin importar qué tanto sabe o qué tanto conoce. La gente ya no viaja para conocer, sino para "postear" sus fotos en redes sociales y ver cuántos "me gusta" puede recibir en 24 horas. ¿En serio eso es normal? Pues a mí no me parece. 

Por mi parte sigo en la búsqueda de esas personas, de esa gente que aún se emociona con canciones, con cartas, con abrazos, con sonrisas, con un café y con buenas conversaciones. No me interesa tener amigos virtuales que me regalen flores y me besen con emojis, para eso entonces prefiero comunicarme con alguien al otro lado del mundo y preguntarle cómo está el clima allá.







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